EFÍMERA VIDA DE VAIVEN

un punto tan infinito como cerrado...
deseo que nace y se desvanece -página no leída- papelquemado con su olor a fuego...
desvario... giro sin eje -carrusel sin caballos alados- bendita palabra empeñada
maldita palabra olvidada
alguien que como yo era reflejo y espejo e imagen...
alguien que como tú sería obra y omisión...
ahora todo es lluvia gris tormenta dura...
un punto tan infinito y canica...
sueño que se van con el viento de la sierra...
qué licor... qué desface de astros y destinos...
qué alucinación rebozará ese vacío...
no sé pero la nada reconforta a veces...
la nada de lo que no se nota...
la nada de lo que no se quiere y se bota...
ahora nosotros si que seremos nada...
que apocaliza... que revienta contratodo

CORREO DE ANAMARIA

Cómo supiste quién te dijo
que intentaba cada segundo de vida
cada intersticio
cada rendija

por fin nacer llegar a la vida
(sol incandescente, que hoy se me oculta)

quién te dijo ¿ah?
que estos días son como astros de otro cielo - universo
que se agota que se agota...

hoy estoy llena de reflejos
charcos subterrestres, subcelestes, subacuáticos
como si en medio de cada pliegue hubiera algo que beber

absorta cíclica lumínica aterrada enamorada

y este segundo es como una invocación de mar
o una ola despiada que me arrastra de la arena una niebla

mira, que bueno que me escribas...
me hace falta leerte como un pañuelo blanco
como la brisa que pasa por el corredor de tu casa
como ese piso ajedrezado

o como todo simplemente todo lo que se escribe en silencio.

Carta - poema - texto - prosa
sílabas morfemas palabras bocas rostros gestos
y la misma necesidar de darme luz en tu cueva

Hoy estoy feliz, ¿sabes?
cargada de agua y con mi sobrino al lado
silenciosa con olor a pino
con la idea siempre fija del viaje hacia al cabo
hacia el mar

BESOS BAJO LA CAMA

nunca más se vuelve a mirar bajo la cama
a pesar que hubo muchas camas...

allí se deja la infancia y ahí está intacta
junto a los monstruos vencidos y escapados
en tantas contiendas...
el que fue el último tripulante de la nave argos
la ancló ahí debajo
en la bahía que se formó de lágrimas

nunca más una mirada
y ahora que se atisba sin querer
con esos mismos ojos de antes
se descubren no sólo los naufragios
una pelota de letras, el otro calcetín de rombos,
tres canicas, la cuerda del trompo,
el soldadito de plomo, esa maraña de pelos,
esa eterna herida de enamorarse solo...
el sueño de ser faraón y el primer beso a la vecina

puerta a aquel tiempo -todoposible y omnipresente-

si desaparezco algún día
busquen primero allí
-mas vean como niño... así sin ver...
inventándolo todo... inventándome a mí nuevamente.