BESOS BAJO LA CAMA

nunca más se vuelve a mirar bajo la cama
a pesar que hubo muchas camas...

allí se deja la infancia y ahí está intacta
junto a los monstruos vencidos y escapados
en tantas contiendas...
el que fue el último tripulante de la nave argos
la ancló ahí debajo
en la bahía que se formó de lágrimas

nunca más una mirada
y ahora que se atisba sin querer
con esos mismos ojos de antes
se descubren no sólo los naufragios
una pelota de letras, el otro calcetín de rombos,
tres canicas, la cuerda del trompo,
el soldadito de plomo, esa maraña de pelos,
esa eterna herida de enamorarse solo...
el sueño de ser faraón y el primer beso a la vecina

puerta a aquel tiempo -todoposible y omnipresente-

si desaparezco algún día
busquen primero allí
-mas vean como niño... así sin ver...
inventándolo todo... inventándome a mí nuevamente.

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