LÍMITES...

Entre tanto la velocidad cardiaca se disparaba... podíamos haber estado cruzando la historia del mundo en un par de minutos y sin embargo el cabello de ella se montañarusa lento y bello... el mio raudo y rasta.

Lo que el tiempo mece como en hamaca, los sentidos lo destapa como corcho de botella del vino que uno y dos y tres y pum...

Correr angustiosos por la acera de la noche que ahora está vacía eco y esta mañana plagada de lenguas, esquivar los puñales de las sombras huyéndole al miedo también... pero no, era valentía... de la buena - a una 38 a quemaropa- le huye cualquiera... la agarro fuerte de su mano muerta para que afane su respiración y no nos atrape el Judas sin sus monedas... el sudor hace lo que sabe y esos malditos zapatos que se puso ella hoy le abrirán ampollas en sus preciosos deditos dulces. Doblamos una esquina de acero que casi se trasparenta de lo veloz, nos escondimos en la invisiblilidad de lo feroz del asesino y tras... tras... lo desarmo.... ahora tengo el arma, el poder, la ira concentrada alrededor del cansancio, en los estallidos del corazón... y pum... pum...

lo tengo en la mira... el arma en mi confusión se calienta... lo pateo hasta el fin, busco su cabeza aunque no la encuentro... la voces se aglomeran... le apunto, despeino su calvicie con dos y tres y pum disparos...

Perderse de la memoria del crimen no es fácil... sobre todo convivir con esa calle al borde de la impunidad que me acobija bajo el día que me ve pasar nuevamente y otra vez por la escena del delito.. mientras ella sigue a mi lado yerta, más que él, y no recuerda nada, hasta pienso que fue mentira.

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