luz que has de existirme...



ven cuerpito frágil y dotado..
en la sensualidad de lo erótico que se aprende a amar y a deleitarse...
curiosea por mi vida en el sexo permitido o no...
niña mujer en su edad promiscua ardorosa...
acaba de vestirte a la rutina
-nos devuelve cuerdos a la ciudad de no tenernos al aire suelto de todos...
una prenda a la vez y filósofa del movimiento...
con las bragas deslizándose arriba,
con el jean en sus contornos curvos límites
y esa blusita transparencia de lo que somos...

quédate descalza luego un largo rato
para que aparezca eterno el adiós,
eterno el aroma eco de tu presencia en mi habitación
del hasta mañana o del hasta luego,
que la realidad no deja ver...

luces de la vida inmersas en lo vacío
cuando aun soñar instaura más verdades que certezas...
creo mirarte ahora venir y es mi razón
en la ilusoria del beso abismo
mientrás algo parecido al silencio
funda eso lo cual no interpreto...
qué es real si no es duradero.

Amor Líquido... Zygmunt Bauman



El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas cosas.

+++

Todos hemos visto, oído, y aun escuchado a pesar nuestro, a pasajeros del tren que, a nuestro lado, hablan sin parar por sus teléfonos. (...) Uno diría que están contando los minutos que los separan de sus seres queridos y que no ven la hora de poder mantener esas conversaciones cara a cara. Pero quizás no haya pensado que muchas de esas charlas por celular que usted escuchó por azar no eran el prolegómeno de una conversación más sustancial a producirse al llegar, sino un sustituto de ella. Que esas charlas no preparaban el terreno para algo real, sino que eran lo real en sí... Que muchos de esos jóvenes anhelantes de informar a sus invisibles interlocutores acerca de su paradero, ni bien lleguen a sus hogares correrán a sus cuartos a cerrar la puerta con llave detrás de sí.


http://www.lafabulaciencia.com/archivo/05/nov2.html

gracias a las amigas y a un trago de más...

la noche que se aparece
como una sábana negra
como una trago del whisky
como un beso caliente
como un fajo de billetes
como un auto deportivo
como una carretera sin obstáculos
como una playa erótica
como una arena sexuada
como una fantasía...

aun...


aun cuando los actos conllevan sus pares de palabras en el braile de los dos cuerpos que no se escuchan -algarabía babélica- aun, cuando tu voz es tan cálida y verdadera, aun cuando mi voz germina por tu piel y nos entendemos... la estancia solos y lejanos no desanuda no desnuda no desnida... me faltás...

bittersweet... apocaliptica


necesito encontrarte ahora justo, después de la soledad... creo aclarar el caos que me embargaba, creo cicatrizar los impactos de la guerra y de la battalla y he vencido... la ceguera será temporal... y necesito encontarte... en este espejo roto de imágenes infinitas de la verdad... el dolor aprisiona coharta inhibe.. he perdido la magia de aquellos años cuando empezó toda esta contienda... encontrarte entre tanta luz a veces resulta imposible...

LOS LIBROS Y LAS LECTURAS... deleuze

Dicen: ¿qué es eso del cuerpo sin órganos? ¿qué quiere decir “máquinas deseantes”? Al contrario, quienes saben poco y no están corrompidos por el psicoanálisis tienen menos problemas, y dejan de lado alegremente lo que no comprenden. Esta es una de las razones que nos impulsaron a decir que este libro se dirigía a lectores entre quince y veinte años. Y es que hay dos maneras de leer un libro: puede considerarse como un continente que remite a un contenido, tras de lo cual es preciso buscar sus significados o incluso, si uno es más perverso o está más corrompido, partir en busca del significante. Y el libro siguiente se considerará como si contuviese al anterior o estuviera contenido en él. Se comentará, se interpretará, se pedirán explicaciones, se escribirá el libro del libro, hasta el infinito. Pero hay otra manera: considerar un libro como una máquina asignificante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender. Es una especie de conexión eléctrica. Conozco a personas incultas que han comprendido inmediatamente lo que era el “cuerpo sin órganos” gracias a sus propios “hábitos”, gracias a su manera de fabricarse uno.

Esta otra manera de leer se opone a la precedente porque relaciona directamente el libro con el Afuera. Un libro es un pequeño engranaje de una maquinaria exterior mucho más compleja. Escribir es un flujo entre otros, sin ningún privilegio frente a esos otros, y que mantiene relaciones de corriente y contracorriente o de remolino con otros flujos de mierda, de esperma, de habla, de acción, de erotismo, de moneda, de política, etc. Como Bloom: escribir con una mano en la arena y masturbarse con la otra (¿en qué relación se encuentran esos dos flujos?). En cuanto a nosotros, nuestro Afuera (o al menos uno de nuestros afueras) es una cierta masa de gentes (sobre todo jóvenes) que están hartos del psicoanálisis. Están, para decirlo con tus palabras, “atascados”, porque, aunque siguen psicoanalizándose, piensan de hecho contra el psicoanálisis, pero piensan contra él en términos psicoanalíticos...

Gilles Deleuze: Conversaciones.Carta a un crítico severo, pp. 16-18