RONDA DE LA MUERTE...JOTAMARIO ARBELAEZ (Cali, Colombia 1940).

No hay día que no traiga
como un fatídico cartero
noticias acerca de la muerte
de algún amigo de la infancia.
No es que estemos muy viejos
ni ha estallado la guerra.

...

Nada tengo contra la muerte.
Pero me hubiera gustado vivir
la promesa de un paraíso
donde el amor fuera posible
sin la espina de su corona.

CONTINUIDAD DE LAS PARTES

... en el manifiesto de los días,
lo hecho y/o dicho, está
pende de un hilo tangible la cordura

-ubicuidad de la soledad

bebo mi café en una taza salmón
para que
remonte caudaloso mi garganta
un nudo.

LITERALMENTE... colectivo literario de ta.li.u.m.


PRESENTACIÓN
Por: Lic. Gustavo H. Arrieta López

Siempre es grato saber que se están dejando semillas sembradas por donde pasamos y que por este sendero de la vida que ha sido para mí el Taller Literario, desde que lo creáramos por allá en el 91 varios compañeros del extinto programa de Lenguas Modernas junto a profesores de la talla de Martiniano Acosta, quien evidentemente prologa la presente edición, hasta hace tres años que lo refundaran las iniciativas del rector titular Carlos E. Caicedo Omar; tales semillas del TA.LI.U.M. han encontrado un gran campo fértil para buenos cultivos y buenas cosechas.

Los jóvenes escritores y poetas aquí publicados se fueron congregando por este camino que se dirige hacia la “ruta que va al sur”… mientras forjaban, antes que letras o palabras, toda dinámica de vida, entre la academia y la lucha por su propia superación, entre los talleres de lo que llamé de “apreciación y creación” con la visita de poetas y escritores en cuerpo y alma o sólo de cuerpo o sólo de alma, entre las virtualidades de los blogs en internet y la identidad de imágenes, entre la música de los argentinos de antes y las películas de todos los tiempos y los tintos del parque de Bolívar o las casi ebriedades de los fines de semana.
Todos ellos constituyen la esencia para alcanzar el fruto anhelado de esta publicación y por tal motivo me propuse descifrarlos en la constancia de los días o encriptarlos en los entrelíneas, -subterfugios que los graduarán profesionales en sus respectivas áreas pero en adelante llevarán un matiz distinto o a los otros, delineado en el rostro o en el modo de andar o decir:

Encuentro en Adriana Zapata a una narradora por naturaleza que responde con la escritura a esas voces ancestrales del Caribe. En Álvaro Acevedo, con su corazón de pájaro mítico representa lo que no se puede tapar con un dedo y palabra funda imperios. En Angélica Campo, vivo ejemplo del adalid que en la plaza pública levanta su puño, su lenguaje de esperanza para labrar reflexiones.

Carlos Pimienta, sabe que la juventud requiere de la redención corporal y mental, mientras que desde su vocación de médico receta las historias del perdón; Cristian Casallas, construye sus industrias poéticas desde la desfachatez de su modo de ver y sentir para evadir quizá la responsabilidad de las rutinas esclavizadoras de la posmodernidad.

Diana Bonilla, el hada que aprende tanto a volar como a mezclar ingredientes mágicos para esta vida gourmet. Elvira Olivo, la voz que otorga luz los versos más abismales cuando la caída libre va de las palabras a los hechos. Erika Ortiz, en la antropología encontrando las respuestas a las respuestas.

Félix Liñán, poseedor de la imagen futurista y sin esperanza del mundo. Jorge Mario Sarmientoperez, hasta donde su voz alcanza, hasta donde su vista alcanza, dominios de la eternidad que le son propicios para la conquista del poema. José Bins Torres, transeúnte de la vida en el aprendizaje de los designios del dios que le otorga, como a Diógenes, su lámpara. Julio Azar, acertado el talento con que él se la juega toda en busca de la imagen o secuencia de la realidad que es el dejá vú del éxito.
Luís González, paso a paso descubre los tránsitos de sus constelaciones por las sombras de las gentes sin avenidas. Marshall Monterrosa, inquieto duende de las historias por contar, él mismo las escribirá, él mismo las leerá para quienes no desean soñar. Mauricio Arrieta, sus alter ego le permiten ser escritor y protagonista y antagonista y editor y lector y crítico, y si acaso él se sabe uno sólo tanto para la imagen como para las letras.

Oscar Fernández, cierto misticismo, quizá ascético, hacen de su escritura puntual desde el ser y para el ser. Pedro Hernández, asomarse al agujero en el árbol para emprender este viaje literario a través de la magia de su literatura. Verónica Meléndez, transciende la fotografía de los hechos para contar sus impresiones de oráculo y presagio. Yariffe Marín, un latido como un pálpito desciende desde sus afanes de princesa índigo, la metáfora es su estandarte de paz, aunque su lápiz es el estratega de las batallas.

Testimonio entonces, esta ingenua publicación llena de aciertos, sin el temor de equivocarme y defendiéndola a capa y espada. Evidencio el acto de la promoción de la lectura y la escritura como circunstancias de un imaginario cultural, para que a futuro, sombras milenarias de aquello que hoy es retoño, nos amenice los mediodías calurosos de este trópico Tairona y Caribe.

Gustavo H. Arrieta López
Octubre 10 de 2.008

PRÓLOGO A "REGRESEMOS A QUE NOS MATEN AMOR" de Adolfo A. Ariza


REGRESAR ES VIVIR… por Gustavo H. Arrieta López

Para los colombianos que no vivimos directamente el “conflicto” (entiéndase por conflicto y no se olvide nunca, las masacres - imágenes como latigazos-, las desapariciones, los desplazamientos, el narcotráfico, la corrupción -no me atrevo a utilizar el etcétera-, las extorsiones, los asesinatos selectivos… -y todo para mantener la democracia tal cual como está-); para muchos de nosotros, como los poetas, los que no le aullamos a la luna, este estado de cosas nos lleva a desear ser como los superhéroes de la tele y nos preparamos siempre, con el lenguaje, para la “batalla” -con armas tan poderosas hechas de palabras… ¡Cómo le tienen miedo los violentos a las palabras!. Cuántos de nosotros, como el poeta Joaquín Vizcaíno Vizcaíno a quien menciona el autor, no han inmortalizado sus versos y su nombre frente a la injusticia y la cobardía de los demás.

Qué arma bélica son las palabras en los altos recintos cuando no se ha podido o no se ha querido acabar con la gallinita de los huevos de oro, pero si con los que le echan el maíz; qué objeto contundente resultan las palabras en cualquier calle de cualquier ciudad, de las nuestras, cuando las voces no alcanzan el grito-fruto deseado; qué cosa representan las palabras escritas versos entre las páginas selectas e inexploradas de tantos libros de poesía.

Adolfo Antonio Ariza Navarro debe cargar sus poemas cual cruz a cuestas, no sólo por su homenaje, a modo de minuto de silencio, al extinto municipio de Avianca (Magd.) con el que presenta su trabajo sino también porque al evocar lo ocurrido, está apuntándole a aquellos violentos de algún modo, y amenazándolos: “regresaremos a que nos maten”…

Luego ese tono impersonal con el que asume a varios de sus protagonistas… a Anael, “Cerremos el baúl con los antiguos recuerdos / y abramos uno nuevo, / con el viento y el olvido a nuestro favor.”; a el ahijado, “Lo buscamos para saber si seguimos existiendo, / o para saber si nos colocamos el vestido de luto.”; a Jairo José, el paramilitar, “Tenía miedo Jairo José, lo sé, nos temía a nosotros; pobrecitos ingenuos, pobrecitos inocentes.”; a el Murciélago, “Con el primer impacto de la mano de pilón, / “El Murciélago” perdió el radar, / Se le salieron los ojos.”; a Viloria, “Viloria se murió del corazón después que los hombres le pidieron mil disculpas por haberse equivocado.”; a Ramiro el ciego, “decidió quedarse el día que todos abandonamos el pueblo.”; a el viejo Miguel, “Y la muerte, un fruto marchito que recogían los más viejos para rejuvenecer el alma y acercarse a Dios.”; ah sobre todo a el verdugo, “¿Qué harías tú, si fuera yo / El que blandiera el hacha…”, no son más que “heterónimos”, de un país con sus miles de víctimas delimitando la geografía nacional… y que el poeta las asume en carne propia, en el miedo, en el grito con su golpe y viceversa y si acaso también en el paisaje que cada uno reflejara en todas las células, “yo vi la luna triste el martes de carnaval”.

Si acaso entonces, la solución no la tendrá quien lance la primera piedra, sino quien desde sus versos de un “Poema Inicial” aproveche que Dios haga la siesta y que los poetas duerman… para que su voz edifique, como ya lo dijo Shakespeare: “el mundo está hecho de la misma materia con que se hacen los sueños”.

Gustavo H. Arrieta López Enero 19 de 2.009

PRÓLOGO... A BOLSA DE VALORES de Martiniano Acosta A.


SI EL AMOR FUERA ASÍ COMO SUMAR BESOS Y CARICIAS, RESTAR SOLEDADES Y FRACASOS, DIVIDIR RENCORES Y OLVIDAR INFIDELIDADES, MULTIPLICAR DESEOS, PASIONES. (M.A.A.) por Gustavo H. Arrieta López

¿Para dónde va este mundo en sus vueltas y vueltas, rotándose-trasladándose, cuando las dinámicas socioeconómicas y culturales transforman al individuo en un ser mercantilista, mecanizado, metalizado, materializado en afanes con sus logros y frustraciones a la orden del día? ¿Quiénes son los que giran la rueca y con qué fines? ¿Podrán las humanidades frenar la velocidad luz de la hecatombe?
¿Deberíamos acaso, “los amorosos”, crearnos un planeta donde los sentimientos y las emociones puedan fluir libremente sin el control remoto del Nuevo Orden Mundial?

En “Bolsa de Valores”, Martiniano Acosta Acosta versa algunas claves de cómo interpreta una relación de pareja en el nuevo milenio. Más que poemas de amor en el lenguaje técnico de los negocios internacionales, son como breves tratados insospechados a salvo de las fauces de las macroeconomías del orbe, para ser firmados con cada lectura y regidos por quienes, en sus ideologías, prefieren ejercer valores éticos y morales para enfrentar a la sociedad de consumo… “Allí, donde el flujo de la nostalgia se manosea en la soledad de un domingo cualquiera de ciudad habitada por largas y alarmantes reformas tributarias.”

Pero realmente el amor es otra cosa; lo pretendo sin jergas ni intereses, a través del decanto de los años. Sin embargo, estamos antes el avasallamiento de generaciones que para nada ostentan dignidad… “Situación y emoción que como un nudo apretarán mi corazón porque dejarás de ser ese amor provinciano para irte descalza por las rutas de las ciudades a deambular…a comprar… y vender…no sé qué baratijas de caricias.”

Pero en el juego semántico ambiguo del concepto “Bolsa de Valores”, podríamos coincidir con el autor: “si el amor fuera así como sumar besos y caricias, restar soledades y fracasos, dividir rencores y olvidar infidelidades, multiplicar deseos, pasiones.” Para calcular si se trata de… “la organización privada que brinda las facilidades necesarias para que sus miembros, atendiendo los mandatos de sus clientes, realicen negociaciones de compra venta de valores, tales como acciones de sociedades o compañías anónimas, bonos públicos y privados, certificados, títulos de participación y una variedad de instrumentos de inversión.” http://es.wikipedia.org/wiki/Bolsa_de_valores ) o de una bolsa, ya de papel o plástico repleta de todo aquello que estamos perdiendo o ya hemos perdido y que ni siquiera el amor podrá redimir.