SARCÓFAGO ESPACIAL


He muerto otra vez.
Las venas se me han secado
O no sé qué licor bombea mi corazón.

He muerto como siempre

Alejado del planeta que perseguía.

Fallecido, insisto en recoger la rutina.

Tras haberlo logrado.
Tras Poderlo comprobar.

Muero en silencio con la palabra escrita

Resucitando constelaciones.

POÉTICA PARA FUNDAR CIUDADES


Estas raíces que sostienen la memoria
Nutrieron la infancia de oráculos.
Estas raíces que deambulan sueños
Despertaron la adolescencia urbana.
Raíces que añejan certezas
Liberan la adultez de Mares y Sierra.
Raíces en su vejez de sal
Proyectando ocasos hacia los otros mundos.

 -Olas cabalgadas sin riendas
Subfondos de atarrayas y coral
Montañas infinitas bajo pies descalzos
Legado ajeno de Dios
Fuego avasallador de voces extrañas-.

Como pariente cercano la ciudad
Se retrata con nosotros en las páginas del álbum
(Telón de fondo a través de los años)

Abuelos exiliados que arraigaron sus historias
En esta Santa Marta de tren y banano.

Padres y tíos que  fundaron familias
En el centro del mundo y luego
Bajo los árboles de Almendros.

Hermanos y primos compañeros de viaje
Exploradores de mares y ríos Tayronas.

Amigos y novias de aventureros laberintos.

Esposa e hijos raíces que me sostienen la memoria
Para que este terruño abrazado por los sueños
Siga latiendo a pesar del olvido.

Bitácora de los Días Pérdidos

La sensación de caída.

La levedad.

El metal quirúrgico en el dorso.

el frío por los pies.

Sequedad en los labios.

Y un puñal constante en el costado.